RELIQUIA FAMILIAR

Publicación original: Everyday Fiction - March 15, 2017
Año: 2017
Traducción: José Luis Huerto Aguilar  

Cuando era niño, mi padre me mostró un cuchillo de caza que una vez perteneció a mi abuelo. El cuchillo era dentado, pesado, destinado a cortar músculos y huesos. Mi padre me dijo que mi abuelo se había suicidado con ese mismo cuchillo. Se cortó las muñecas un invierno y murió desangrado en el bosque fuera de nuestra casa. Lo encontraron desplomado contra un árbol, medio congelado, con los brazos extendidos a cada lado, como pidiendo el perdón divino.

Me encantaba jugar en esos bosques, pero, después de la revelación de mi padre, nunca pude volver a pisarlos. Años más tarde, mi padre desarrolló el hábito de permanecer de pie por largos períodos frente a la ventana de la cocina, mirando hacia el bosque. Al principio, guardaba silencio. Pero, después de unos días, comenzó a susurrar para sí mismo. Sus palabras sonaban como un lápiz rascando un papel. A veces, me quedaba en la puerta, sin que me notaran, tratando de escuchar sus palabras, pero la mayor parte era ininteligible. Pronto, comenzó a perder peso. Se formaron círculos oscuros debajo de sus ojos. Quería apartarlo de la ventana y, a veces, lo hacía con una solicitud de almuerzo o cena, pero él siempre regresaba a su vigilia.

Un día, fue a la orilla del río a unas pocas millas de distancia y arrojó el cuchillo de caza de su padre al agua. Ambos nos quedamos en la orilla, mirando la corriente arrastrar la madera y los detritos río abajo. Me pregunté de dónde venían los escombros, de qué manera se habían deteriorado o desprendido, qué tan lejos habían viajado. Mi padre tosió, me miró y, luego, se sentó al volante de la camioneta. Pensé que ese era el final, pero pronto comenzó a vigilar la orilla del río, durante horas y horas. Una noche, en pleno invierno, entró caminando al río.

Años más tarde, me encontraba cruzando un puente que pasaba sobre el mismo río en el que se ahogó mi padre, excepto que estaba a cientos de millas río abajo de donde murió, ya que para entonces me había mudado a otro Estado. Me detuve en medio del puente, sin sentirme ni feliz ni triste, y miré al agua que fluía hacia el Sur, en dirección al mar, y me dije a mí mismo que, en algún lugar de este río, hay un cuchillo que nadie más sabe que existe.

Comentario del traductor:

Vamos a ser honestos: es un relato acerca del alcoholismo. 

Probablemente. 

Y uno muy bueno. 
 
"Herencia", de Kevin Grass