Autor: Chantal Beaulne
Publicación original: PseudoPod 693: Flash on the Borderlands L: Flash Fiction Contest 6 Winners
Año: 2020
Traducción: José Luis Huerto Aguilar
Año: 2020
Traducción: José Luis Huerto Aguilar
Todo comenzó a salir mal cuando mi gato se puso a caminar en dos patas.
Cayó una y otra vez. Sin embargo, siempre volvía a ponerse de pie.
En ese momento me pareció entrañable. Mitones siempre sabía cuándo necesitaba reír.
Entonces, vi un ciervo de pie en el bosque. Un ciervo normal debería haber corrido al ver a un humano. Pero este solo se quedó allí, de pie, como un extraño gigante erguido y me devolvió la mirada.
Los siguientes fueron los pájaros. Al principio, no noté los cambios: notas de tono cambiante, chirridos extendidos y esmerados.
Fue solo cuando el gato también comenzó a hablar que me percaté de que el canto de los pájaros ahora contenía letra.
Mitones no tenía una boca formada para el habla humana. Las palabras familiares se convertían en parodias grotescas de sí mismas, fracturando el idioma inglés para exponer sus piezas componentes y sus sonidos guturales básicos. Rechinaba. Me retiraba a otra habitación cada vez que oía al gato venir.
Un olor peculiar impregnaba el aire. Los periódicos estaban llenos de especulaciones. Algunos decían que era el olor lo que estaba cambiando a los animales. Otros decían que el olor provenía de los animales. No sabía que pensar. Solo deseaba que se fuera.
Saqué al gato y cerré la puerta.
Cuando Mitones llegó a ser lo suficientemente alto, llamó a la puerta. Respondí, eventualmente. Extendió lo que alguna vez fue una pata, que, claramente, tenía la intención de que yo estrechara. Los modales arraigados me instaron a tomarla, antes de que el mejor juicio de la repugnancia pudiera disuadirme.
Se presentó con un nombre que no era Mitones. El nombre no era algo que pudiera pronunciar de ninguna manera, ni deseaba intentarlo. Su ingratitud fue como un golpe bajo. Le dije que él no sabía distinguir el día martes de una taza de té. ¿Cómo podía saber algo en absoluto y, mucho menos, cómo llamarse a sí mismo?
Aunque nadie sabía, realmente, qué era El Gato ahora. No había terminado de convertirse en eso.
Tenía mis sospechas.
El Gato ha estado escabulléndose en mi baño, por la noche, para usar mi navaja de afeitar. Lo que sea que lo esté cambiando, aparentemente, ya no es suficiente. Está escogiéndolo, ahora, yendo en contra de su propia naturaleza. Pero no dejaré que olvide lo que es, sin importar en qué se convierta.
A veces, creo que intentan imitarnos, que pronto no podremos distinguirlos de los humanos reales.
En otras ocasiones, pienso que se están convirtiendo en algo más: algo más que humano. ¿Por qué mezclarse con nosotros, cuando pueden suplantarnos?
El Gato intentó abrazarme, dijo que me amaba. Lo aparté de un empujón. Volvió a ponerse de pie, siempre vuelve a ponerse de pie, pero no intentó tocarme de nuevo. Le dije que caminara sobre cuatro patas, como Dios manda.
Pero ahora vivimos en tiempos profanos.
Nunca supe en qué se estaba convirtiendo El Gato. Impedí que cambiara más.
Todavía quedan los otros. Leí sobre ellos en los periódicos.
También evitaré que se conviertan.
Comentario del traductor:
Los Animales Se Están Convirtiendo (The Animals Are Becoming) ganó el tercer lugar en el Sexto Concurso de Microrrelatos de PseudoPod, el podcast de horror. En el relato, los animales se están transformando. ¿En qué? No nos queda claro, pero, para el narrador, la transformación es aborrecible y el resultado, sea el que fuere, lo será también. Esto nos conduce al eje central de la historia: la caracterización de lo monstruoso como una transformación antinatural, profana, un cambio que traspasa las fronteras de lo que tomamos como "admisible". Sin embargo, lo que sí nos queda claro es que los animales se están volviendo cada vez más humanos, más como nosotros. ¿Por qué resulta este cambio tan aterrador? Preguntémosle a Ligotti:
"Ninguna otra forma de vida sabe que está viva, y tampoco sabe que morirá. Esta maldición es nuestra y de nadie más. Sin este maleficio sobre nosotros, nunca nos habríamos alejado tanto de lo natural como lo hemos hecho; tan lejos y durante tanto tiempo que es un alivio decir lo que hemos estado tratando, con todas nuestras fuerzas, de ocultar: ha pasado mucho tiempo desde que dejamos de ser habitantes del mundo natural. Estamos rodeados de hábitats naturales, pero dentro de nosotros se estremecen cosas alarmantes y terribles. En pocas palabras: no somos de aquí. Si desapareciéramos mañana, ningún organismo en este planeta nos extrañaría. Nada en la naturaleza nos necesita." (1)
Es en este sentido que las personas nos parecemos a los monstruos del horror sobrenatural. El vampiro, el zombi y el humano son, por igual, "paradojas vivientes": entidades contradictorias, desterradas del mundo natural. Como muertos vivientes, el vampiro y el zombi son seres paradójicos. Para Ligotti, los humanos "...nos sentimos estafados si no hay nada más para nosotros que sobrevivir, reproducirnos y morir. Queremos que haya más que eso, o pensar que lo hay. Esta es la tragedia: la conciencia nos ha obligado a la posición paradójica de esforzarnos por ser no-conscientes de lo que somos..." (1) Desde la perspectiva de lo natural, también somos monstruos: paradojas vivientes incapaces de subsistir sin nuestra súper-desarrollada conciencia e incapaces de aceptar lo que ella nos dice de nosotros mismos.
Los animales se están convirtiendo... en aquello que ya somos.
Es en este sentido que las personas nos parecemos a los monstruos del horror sobrenatural. El vampiro, el zombi y el humano son, por igual, "paradojas vivientes": entidades contradictorias, desterradas del mundo natural. Como muertos vivientes, el vampiro y el zombi son seres paradójicos. Para Ligotti, los humanos "...nos sentimos estafados si no hay nada más para nosotros que sobrevivir, reproducirnos y morir. Queremos que haya más que eso, o pensar que lo hay. Esta es la tragedia: la conciencia nos ha obligado a la posición paradójica de esforzarnos por ser no-conscientes de lo que somos..." (1) Desde la perspectiva de lo natural, también somos monstruos: paradojas vivientes incapaces de subsistir sin nuestra súper-desarrollada conciencia e incapaces de aceptar lo que ella nos dice de nosotros mismos.
Los animales se están convirtiendo... en aquello que ya somos.
(1) Thomas Ligotti, "The Conspiracy Against The Human Race" (2010)
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| Ilustración de Caitlin Hackett |
